Incluso si sabes bien como se monta la nata y te conoces los trucos para hacerlo perfecto puede ocurrir que, en alguna ocasión, ya sea por descuido o por mala suerte, la nata se te corte al montarla. Hablamos de que la nata se corta cuando el suero se separa de la grasa quedando con un aspecto líquido y muy poco atractivo.

Si cuando estás montando nata esta se corta lo normal hasta ahora era tirarla, pero te vamos a dar un truco que te puede ayudar a recuperar esa nata. Ponla en un cazo al fuego medio y añade un chorrito pequeño de leche entera, una cucharada más o menos por cada 300 ml de nata. Revuelve constantemente la nata con una cuchara o una lengua de silicona, siempre en la misma dirección, sin dejar que hierva.

Lo normal es que el suero y la grasa se vayan juntando de nuevo, pero si esto no ocurre puedes usar una batidora para intentar que se vuelva a integrar. Bate la nata y vuelve a calentarla para que tenga de nuevo un aspecto normal. Tras eso, deja que se temple fuera de la nevera y a continuación ponla a enfriar al menos veinticuatro horas.

Lo normal es que esta nata ya tenga azúcar, así que acuérdate de esto cuando al día siguiente trates de montarla de nuevo para evitar endulzarla en exceso. Aunque este truco no funciona siempre y no te va a recuperar la nata para usarla en el momento, vale la pena intentarlo antes de tirar toda la nata a la basura.

Para evitar que la nata se corte hay que tener en cuenta que no toda la nata líquida que compramos sirve para montar, sino que debe de tener al menos un 35% de materia grasa. Además, debe de estar muy fría. Estas dos cosas son bien sabidas por casi todo el mundo, pero donde se falla es a la hora de manejar los materiales que se usan para montar la nata.

Un recipiente caliente, recién salido del lavavajillas por ejemplo, o con restos de agua puede ser suficiente para que la nata se corte. Ocurre lo mismo con las varillas que se usan para montar, que tampoco deben de estar calientes ni húmedas. Por eso, lo ideal es que recipiente y varillas pasen al menos un par de horas en la nevera para que todo esté a la misma temperatura.