La primera vez que oí hablar de ellos fue a través de un amigo que estudiaba medicina. Me dijo que estaba pensando en participar en un ensayo clínico de un fármaco. Al principio me pareció un poco de película de terror: lo típico, te inyectan una sustancia para ver qué efectos tiene y una semana más tarde te conviertes en un zombi. Finalmente él prefirió no participar pero a mí me quedó la idea rondando por mi cabeza. ¿Y sí…?
Era una época en la que yo no tenía dinero y lo necesitaba de forma urgente: había tenido un problema con el coche y necesitaba arreglarlo. Así que consulté ensayos clinicos madrid para ver si podía encontrar información. Lo primero que asumí es que no era forma de ganar dinero rápido así que me busqué la vida por otros derroteros para lo del coche pero sí que apunté cosas para más adelante y poco después me apunté a mi primer ensayo.
El asunto es mucho menos terrible que en las películas de zombis. Los ensayos de Fase I son los más importantes y los mejor pagados porque es la primera vez que dicho fármaco o sustancia se prueba en humanos. Se han probado previamente en animales y tejidos pero necesitan hacer pruebas en humanos para chequear su toxicidad antes de pasar a la fase II y comprobar su eficacia. No voy a decir que estaba feliz de la vida cuando inicié la prueba pero tampoco tuve miedo.
Te hacen firmar un documento un poco complicado en el que existen un montón de cláusulas pero, al menos en mi caso, me explicaron lo más importante de forma muy clara. Y luego está el dinero, que no está nada mal. La verdad es que al principio empecé con esto de los ensayos clínicos Madrid por ganar un dinero extra pero después vi que era una forma de colaborar para lograr medicamentos más eficaces que pudiesen ayudar a otras personas. Además, es una forma de estar sano: te hacen muchas pruebas previas y posteriores solo admitiendo a personas que lleven una vida saludable.