José era uno de los clientes habituales del supermercado en Santiago. Todos los fines de semana, acudía al supermercado y compraba todo lo necesario para la semana siguiente. Un día, mientras hacía sus compras, notó que el congelador supermercado Santiago estaba haciendo un ruido extraño.
En ese momento, un empleado del supermercado se acercó a él y le aseguró que todo estaba bien. Pero, al regresar al supermercado al día siguiente, José vio que el congelador aún estaba haciendo ruido. Preocupado por la calidad de los alimentos congelados, decidió hablar con el gerente.
El gerente explicó que el congelador estaba fallando y que necesitaba ser reparado. Pero debido a los trámites que debían realizarse, la reparación tomaría algunas semanas. Después de escuchar esto, José comenzó a preocuparse seriamente por la calidad de los alimentos congelados.
Afortunadamente, el gerente del supermercado encontró una solución rápida. Mientras esperaban la reparación del congelador, decidió comprar otro congelador temporal para garantizar que los alimentos se mantuvieran en las mejores condiciones. Al día siguiente, José se sorprendió al ver el nuevo congelador en funcionamiento.
El nuevo congelador era mucho más grande y moderno que el anterior, y sobre todo, silencioso. José ahora estaba seguro de que los alimentos estaban en buenas manos y que podían comprar productos de calidad como siempre lo había hecho. Agradecido por lo que el gerente del supermercado había hecho, le envió una carta de agradecimiento.
En cuestión de semanas, el congelador original se reparó, pero lo mejor de todo es que gracias a la rápida acción del gerente del supermercado, los clientes no tuvieron que preocuparse por la calidad de los alimentos que compraban. José se sintió satisfecho de haber hecho negocios con ellos durante tantos años y pudo continuar haciéndolo, sabiendo que el supermercado en Santiago prioriza la calidad y la satisfacción del cliente.