El otro día un amigo que vive en un pueblo apartado de casi todo, nos ofreció por el grupo del whatsapp buena miel casera hecha por él y por sus abejas y ya ha conseguido vendernos un montón de tarros de miel. A mi personalmente la miel no es que sea algo que me guste, pero a mi madre y a mi hermano mayor parece que sí que les gusta mucho y le he encargado a mi amigo un par de kilos de miel. Espero que les dure lo suficiente hasta la siguiente remesa que haga.

 

Este amigo mío cuando se mudó a vivir al pueblo hizo un cambio radical en su dieta, y dejó de comer muchas cosas que antes de mudarse para allí. Lo sé muy bien porque fuimos juntos al colegio y llevamos andando juntos desde siempre. Ahora ya solamente toma productos ecológicos y algunos que no son tan ecológicos, pero eso sí, siempre se lee la lista de los ingredientes para saber si tiene conservantes y colorantes.

 

La última vez que estuve en su casa me quedé perplejo con lo que él toma para desayunar. La gente normal suele desayunar al café con la leche y ya está pero él se toma, la Leche desnatada Ecológica certificada pero eso sí a la leche le echa sus cereales raros y un plátano, cosa que no había visto en mi vida y que hasta la fecha sigo sin haber visto en ningún otro sitio.

 

No es que sea demasiado normal cambiar tan radicalmente, pero se ve que tuvo alguna clase de iluminación divina y come lo que él cree que es más beneficioso para su cuerpo y su organismo, aunque opino que se le ha ido un poco de las manos. Cuando voy a pasar unos días a su pueblo, siempre nos llevamos una buena cantidad de carne para poder comer de la forma en la que estamos acostumbrados. Él podrá comer lo que él quiera pero de lo que estoy completamente seguro es de que yo no voy a cambiar mi forma de comer.