No soy el lector que debería, a pesar de que buena parte de las cosas que hago están relacionadas en mayor o menor medida con las ‘letras’. Sin embargo, se puede decir que ‘pierdo’ demasiado tiempo leyendo revistas y webs de internet y no leo tanta literatura como debería. Que también hay literatura en las revistas e internet, pero no es lo mismo…
Una de las últimas novelas que leí fue una verdadera sorpresa. Estaba escrita a tres manos, (o eso se daba a entender en la portada del libro) por los tres personajes protagonistas. Una vez que investigué un poco la procedencia del libro me di cuenta de que el o los que lo habían escrito, lo habían hecho por hobby.
Uno de ellos, el protagonista, trabajaba en una empresa contac center en madrid. Y buena parte de la historia de la novela transcurría en la oficina de dicha empresa. Desde allí, entraba en contacto con muchas personas a través del teléfono y otros sistemas de comunicación. El chaval, entonces, empezaba a contar las historias de algunas de esas personas como si las conociera realmente, como si fuese una especie de ojo que todo lo podía ver. De esta forma, el protagonista se convertía en una especie de narrador omnisciente para ver más allá.
Esta novela me la dejó una amiga escritora pero no me aclaró nada sobre quién estaba detrás de dicha historia. Y tampoco le quise preguntar, un poco por orgullo (no quería que descubriera que aquella novela me había fascinado) y otro poco por mantener el misterio. Si después descubría que la había escrito un profesional bajo seudónimo la cosa perdía toda la gracia.
Así que hice mis propias investigaciones hasta que descubrí que, efectivamente, el escritor trabajaba en una empresa contac center en madrid. Y que también existían los otros dos escritores que aparecían en la portada del libro, aunque con nombres cambiados. La historia se le ocurrió en los tiempos muertos del trabajo, imaginando quiénes serían todas aquellas personas con las que hablaba, a las que molestaba por teléfono, o las que le molestaban a él… No parece, por cierto, que se planteen una segunda novela… falta de tiempo, claro.