Un rico postre es un gran final para una buena comida. Pero cuando hablamos de menús del día hay que tener cuidado con lo que se ofrece para que se pueda mantener un precio bajo y a la vez seguir teniendo ganancias para el establecimiento. Por eso, cada vez más lugares que ofrecen comidas diarias recurren a una solución tan buena como los postres congelados.

La reposteria congelada para hosteleria es una gran salida para que los establecimientos puedan poner en su menú del día una tarta diferente cada día sin tener que recurrir a los servicios de un repostero. Pueden tener en sus congeladores tartas para toda la semana, incluso para varias semanas,  e ir sacándolas cada día para ofrecer un menú variado y muy atractivo. 

Cada día, los clientes podrán elegir entre diferentes postres entre los que se pueden encontrar tartas heladas y tartas convencionales, todas ellas procedentes de repostería congelada. Una vez que las tartas convencionales han sido descongeladas, saben exactamente igual que las del día. Tanto es así que muchas pastelerías ofrecen tartas y pasteles descongelados porque no hornean todos los días.

Este tipo de productos permiten organizar muy bien los menús del día de casas de comidas y restaurantes sin tener que contar con más personal en la cocina y sin gastar un dineral en tartas frescas de confitería cuyos precios no podrían encajar en un menú competitivo pensado para que el cliente coma bien pero sin gastar mucho dinero.

La gran variedad de tartas congeladas que un buen proveedor puede llegar a proporcionar, permite tener mucho donde elegir y que cada día pueda haber una opción diferente para que los clientes sientan que están en un lugar en el que se les mima y se les ofrecen más alternativas por el mismo dinero. Lo que siempre ayuda a crear una clientela muy fiel. La clientela fiel es la que al final levanta este tipo de negocios a los que muchos trabajadores acuden a comer cada día en su descanso del mediodía.

Tarta de fresa, de queso, tarta de San Marcos, tarta de Santiago, Selva Negra… son solo algunos de los ejemplos de variaciones que pueden encontrarse entre las tartas congeladas. Y esto sin recurrir a las típicas tartas heladas estilo contesa o tarta al whisky. Opciones de toda la vida que continúan teniendo legiones de fans y que siempre encajan bien.