Recientemente estaba leyendo una publicación sobre psicología en la que se hablaba de las prometedoras propiedades de la sustancia conocida como CBD en el tratamiento de diversas enfermedades y alteraciones. El ‘problema’ que tiene este componente es que deriva del cannabis con lo que su aplicación en productos para venta legal es bastante controvertida.
No obstante, están en marcha numerosas investigaciones sobre su uso, ya que, según pude leer, en este momento sí que son legales los productos de uso tópico, como cremas, geles, champús y lociones. Me interesan especialmente estos avances por los problemas que siempre he tenido en la piel que, en principio, me llevó a probar con diferentes productos sin mucho éxito. Al final, después de creer en muchos de esos remedios milagro, decidí acudir a un dermatologo especialista acne Vigo para que me asesorara.
No cabe duda de que tenía que haber empezado por ahí y eso es lo que le digo a todas esas personas que tienen problemas de acné, independientemente de su edad. Lo primero es que hay que tener mucha paciencia y, después, en caso de que el problema se agrave recomiendo acudir a un especialista para tratar el problema de forma profesional.
Y es que el acné no suele ser un problema grave, pero sí que es, a menudo, difícil de tratar con éxito. Y eso se debe a que en muchas ocasiones se desconocen las causas que lo provoca. De cualquier forma, lo que nunca es recomendable es tratarse sin consultar un profesional. El dermatólogo especialista acné Vigo que me trató a mí es bastante prudente con respecto a los progresos de estas sustancias en el tratamiento de la piel.
Al tratarse de una sustancia sintetizada hace pocas décadas, todavía faltan estudios de su eficacia a largo plazo, así como de sus posibles efectos secundarios. No obstante, cada vez es más habitual encontrar cremas faciales que incluyen CBD entre sus componentes principales. El atractivo de algo nuevo y prometedor siempre es importante, pero, como siempre, es mejor consultar antes con un experto para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad.