La intolerancia a la lactosa no es un problema grave, como puede ser por ejemplo la alergia a la proteína de la leche. Pero, desde luego, cambia muchas cosas de la vida diaria. Pero, por suerte, cada vez hay más productos en el mercado que no tienen lactosa, que tienen el mismo sabor de siempre y con precios ajustados. Lejos están los tiempos en los que un lácteo sin lactosa costaba casi el doble que el mismo lácteo normal o que, simplemente, era imposible encontrar algunos artículos en cualquier supermercado.

Por eso, tomar un desayuno de siempre pero sin lactosa, no es complicado. La leche sin lactosa ya está en cualquier supermercado y la puedes encontrar en cualquiera de sus variedades, desde la leche entera hasta la desnatada 0%. Con esto ya arreglamos el café o el cacao de la mañana pero, ¿y lo que acompaña?

Uno de los desayunos más tradicionales son las tostadas con mantequilla y mermelada. El pan y el dulce no tienen problema y ahora tampoco el resto ya que la mantequilla sin lactosa también está presente en todos los supermercados. Es muy fácil de encontrar tanto en la variedad salada como en la dulce y es tan rica como la de toda la vida.

Si prefieres los bizcochos, entonces es mejor que te animes a hacerlos en casa con los ingredientes sin lactosa que puedes comprar en tu tienda habitual. De todas maneras, hay dulces y galletas que no tienen leche en su composición ya que esta se sustituye por otras grasas de origen vegetal. El bizcocho casero será más saludable y seguro, pero te llevará un poco más de tiempo hacerlo.

En cuanto a los cereales, es muy sencillo encontrar variedades sin lactosa en el supermercado. Hay que tener especial cuidado con los que llevan chocolate, porque la mayoría es con leche. Pero puedes encontrar fácilmente la leche o la lactosa en la composición ya que figura en negrita. Solo tienes que escoger entre todos los cereales los que no llevan leche ni lactosa en su composición y disfrutar de los mismos con la leche sin lactosa. 

Por último, tienes la opción de cambiar de desayuno y atreverte con los clásicos americanos o ingleses con huevos revueltos y bacon. Este tipo de desayunos son muy nutritivos y no son pocos los expertos que dicen que, aunque lleven grasas, resultan bastante saludables.