Tal vez suene un poco presuntuoso, pero considero que la influencia que tiene el entorno físico en el que nos movemos en nuestro estado mental es mucho más importante de lo que parece. A poco que prestemos un poco de atención a lo que nos rodea nos daremos cuenta de la importancia que tiene tanto el mobiliario como la decoración y el diseño de ambos. 

Yo soy un claro ejemplo de persona que nunca había prestado demasiada atención a los detalles. Consideraba que perder el tiempo (y el dinero) en comprar cosas bonitas para la casa era algo solo para materialistas y/o frívolos. Que comprar mesas de comedor de diseño podía ser superficial y que en el mundo hay cosas mucho más importantes. Desde luego, el mobiliario de diseño y la decoración tiene un coste y no todas las personas pueden dedicarles parte de sus ingresos: hay prioridades. Pero una vez resueltas esas prioridades, es cierto que adecuar el entorno a tus propios gustos siempre es rentable.

Y hablo de estar de humor. ¿Puede una silla de diseño ponernos de buen humor? Estoy convencido que sí. Yo lo noto a diario. Como digo, desde hace unos años he empezado a meterme en este mundillo de los muebles de diseño y en la decoración y mi casa ha cambiado por completo. El propio salón es mi fetiche. No solo he comprado mesas de comedor de diseño, sino que cada rincón de este espacio está tratado con mimo. Cada vez que entro en el salón me siento bien. Si ese día estoy deprimido me dejo caer en el sofá y miro a mi alrededor. Por supuesto que el salón no soluciona los problemas, pero sí me permite verlo todo desde un enfoque positivo.

Creo que todo esto tiene que ver con la belleza, con nuestro sentido de lo bello. Estar rodeado de cosas agradables a nivel estético nos hacen sentir mejor. Esta teoría la he llevado también al resto de espacios de la casa, sobre todo al despacho de trabajo. Aquí es todavía más importante estar a gusto porque se pasan muchas horas.