Mi calle es un rara avis en el barrio: una larga avenida con cuatro carriles a todas luces más ancha de lo que el tráfico de la zona parece precisar. Además, en frente de donde yo vivo hay tres solares sin construir y más allá edificios de oficinas. ¿Conclusión? No es la mejor zona del barrio para abrir un local comercial, sobre todo una cafetería (porque en mi época se llamaban cafeterías, aunque ahora este tipo de negocios se llaman de cualquier manera menos así).

Por eso es de agradecer que Carlos abriera hace unos meses el primer café de la zona. Y aunque lo ha denominado Coffee Shop no lo critico porque él sabe lo que hace… y además no hay otro sitio para tomar café en muchos metros a la redonda.

Poco después de que abriera, hice amistad con él y me explico los pormenores de la apertura de este negocio que muchos vecinos pedíamos a gritos. No es, ni de lejos, un sitio barato, pero está adaptado a la moda actual que trata el diseño y el producto con gran detallismo para ofrecer un servicio más exquisito.

Y ya sabemos que la primera impresión es la que cuenta, por lo que puso mucho empeño en que el local fuese atractivo… y que se diferenciase a primera vista de las clínicas de fisioterapia y los dentistas, los negocios más habituales de la zona. Pero para decorar un café moderno no hace falta irse a cosas muy caras. Me comentó que, por ejemplo, compró venecianas on line para las ventanas. Decidió darle un aire retro, como si se tratara de un café cultural de los años 50, un espacio de reunión de escritores… aunque no creo que haya ninguno que viva en todo el barrio.

Además, ha cuidado al máximo la iluminación colocando lámparas bajas y unos diminutos focos integrados en el suelo de forma que, cuando es de noche, el ambiente del café invita a relajarse y conversar. Esa iluminación y las venecianas on line no le salieron nada caras, pero han logrado el toque ideal para que este “coffee shop” sea un éxito, al menos de momento.