Hace poco me encontré con un blog especializado en camper que me gustó mucho porque se notaba que sabía de lo que hablaba. Porque vivir en un camper suena bien, pero no todo es tan sencillo ni mucho menos. Por eso yo desconfío de todos esos blogs y cuentas de Instagram en las que presentan la vida en un camper como siempre idílica, maravillosa… y todo siempre limpio y reluciente. En este otro blog especificaban los motivos por los que a menudo uno se cansa de viajar a camper, el engorro que supone a veces este modo de vida, al que la mayoría siempre volvemos porque los pros son más importantes que los contras, eso sí.

Yo puedo contar unas cuantas anécdotas con el apartado mecánico, sin ir más lejos. Tengo que decir que yo empecé con un camper un poco por causalidad, pero al final me acabé acostumbrando: eso sí, no soy ningún manitas ni un experto en mecánica ni bricolaje. Y atención porque tarde o temprano tendrás que mancharte las manos. 

Recuerdo cuando volvimos a nuestro camper tras un día de playa y dos ventanas habían desaparecido. Alguien había entrado en la furgoneta, aunque apenas se había llevado nada. Parece que lo hicieron un poco por hacer una trastada porque ni siquiera se llevaron el portátil. Casi hasta nos apeteció localizarlos e invitarles a cenar por su delicadeza. Pero estábamos sin ventanas. Y tuve que buscar ventanas camper segunda mano. Mientras logramos encontrar unas que se adaptaran a nuestra furgoneta nos las ingeniamos para viajar sin ventana. Y no, no es tan fácil.

Y no digamos ya los trabajos de bricolaje. Aunque te dejen el camper como los chorros del oro, el sobreuso acaba haciendo mella y siempre tendrás que ponerte el mono de trabajo para arreglar un panel roto, una mesa torcida o un grifo que no funciona. Por lo tanto, si estás pensando en hacerte con un camper, debes saber que a lo mejor te toca buscar ventanas camper segunda mano, hacer un poco de electricista, otro poco de fontanera y ser muy, muy escrupuloso con la limpieza… si quieres que tu camper reluzca en Instagram.