Cuando llegué a vivir a Madrid tuve claro que quería conducir lo mínimo posible. Aunque los coches no cambian, no es lo mismo conducir en una ciudad de provincias que en la capital. Por ejemplo, no tardé en darme cuenta de que en Madrid los colores de los semáforos se interpretan de forma diferente: el naranja significa acelerar y no frenar, y el rojo es anaranjado, de forma que en los primeros segundos que está el semáforo en rojo, los coches circulan, generalmente a velocidades supersónicas. Cosas de la capital.
También está el claxon. En Madrid el claxon se usa para todo, los conductores tienen una mano en el volante y otra en el claxon que se usa insistentemente, sobre todo cuando el conductor de delante no quema asfalto cuando se abre el semáforo. Y es que en Madrid todo el mundo llega a tarde a todas partes y no conviene perder ni un precioso segundo esperando que se abra el semáforo.
Así que tras unos años de conducir por la capital acabé yo también sacándome el carné de conductor madrileño. Pero todavía me faltaba una lección: aparcar en Madrid Centro. Buscar aparcamiento en el centro de Madrid es toda una odisea, sobre todo si quieres evitar los parkings de pago. Si se trata de hacer algunos recados periódicos por el centro, es más útil usar un parking de pago, porque se va a tiro fijo y al final compensa por el tiempo que se puede tardar en encontrar una plaza. Pero si bajas todos los días al centro debes arreglártelas para intentar no pagar siempre.
De cualquier forma, la tendencia en Madrid es ir poco a poco reduciendo los desplazamientos en coche por el centro, algo que sucede en buena parte de las capitales del mundo. Supongo que el futuro de las grandes ciudades estará vinculado a zonas céntricas en las que solo circule el transporte público. Pero para alcanzar ese punto no solo se necesita conciencia ciudadana, sino también un transporte público mucho más eficaz. Mientras tanto, nos tocará seguir buscando cómo aparcar en Madrid Centro, pero siempre con una mano en el claxon, por si hay que añadir un poco más de contaminación acústica al ambiente, que esto es Madrid.