Las piezas orgánicas y ecológicas, la apuesta por el layering o el regreso del oro en collares y pulseras de corte minimalista: la joyería femenina evoluciona año tras año, y seguirle la pista no es tarea fácil. Un vistazo a las publicaciones en redes sociales, a los nuevos looks que desfilan por la calle y al catalogo de pulseras de oro para mujer ayuda a descubrir cuáles son las tendencias que triunfan hoy.

Por un lado, se estilan las cadenas, esclavas y otras pulseras fabricadas en oro amarillo, blanco o rosa, mayormente. Aunque no son una novedad en sentido estricto, ponen de manifiesto la atemporalidad del metal áureo y su atractivo para las nuevas generaciones. Otras cualidades (versatilidad, vida útil prolongada, etcétera) justifican su éxito.

La conciencia ecológica es una realidad entre los consumidores actuales, y ello explica el auge de las joyas orgánicas, naturales y de factura artesanal. Comprenden un amplio abanico de piezas elaboradas con materiales tan inusuales en el sector como la corteza, las algas, las conchas o las piedras en bruto.

En especial, esta corriente valora ante todo que la producción, la logística, etcétera, sea ética, tenga un impacto mínimo en el medio ambiente y redunde en el bienestar de las comunidades locales.

Los collares en capas también están de plena actualidad. Esta tendencia, por la cual se combinan collares de longitudes y estilos dispares, transmite una imagen creativa y chic de su portadora. No hay reglas escritas a la hora de mezclar estas joyas. Cada usuaria es libre de confeccionar el layering según sus gustos.

¿Menos es más? Las defensoras del maximalismo no estarían de acuerdo. Las joyas diseñadas siguiendo este estilo se distinguen por su colorido, voluminosidad y grosor (chunky). Como ejemplos, pueden citarse los anillos XXL y los collares formados por grandes eslabones, nada ortodoxos.