La noticia ha saltado a los periódicos de todo el mundo: se ha encontrado un modo de frenar la metástasis en el cáncer de mama. Una coautora de esto que parece un milagro pero que es fruto de un arduo trabajo de equipo, es una investigadora bioquímica española, aunque trabajando en Harvard.

El carcinoma mamario, el tipo de cáncer más invasivo, podría por fin frenarse y evitar que se propague a otros órganos, lo que supondría un gran avance en la lucha contra el cáncer de mama y, tal vez, un comienzo en las vías de investigación para luchar contra otros tipos de metástasis.

La clave está en una proteína que parece ser capaz de frenar a las células madre causantes de la aparición de nuevos tumores. Por ahora, los experimentos se han realizado solo en ratas de laboratorio y han sido muy exitosos por lo que podrían comenzarse pronto las pruebas en humanos.

Este tipo de investigaciones tienen procesos largos hasta que llegan a poder aplicarse en las personas. Normalmente, lo primero que tiene que suceder es que funcionen en animales de laboratorio, como las ratas. A partir de ahí se pueden realizar experimentos con otros animales o se pueden aprobar, si los estudios lo consideran oportuno, las pruebas en humanos.

Para que se aprueben las pruebas con pacientes humanos hay que presentar muchas pruebas de que lo que se va a llevar a cabo no va a ser perjudicial para las personas y que tiene muchas posibilidades de funcionar. Una vez que esto se autoriza, las personas elegidas para realizar las pruebas son voluntarios que conocen los riesgos y las ventajas de colaborar con este tipo de experimentos.

Este proceso es largo y tiene que quedar fehacientemente demostrado que las pruebas son un éxito para pasar a trabajar con pacientes de manera habitual, con el tratamiento desarrollado para este fin. Es, por tanto, un camino largo y que tiene que superar muchas barreras de seguridad, algo necesario para evitar riesgos.

Por eso, aunque las noticias son muy buenas y muy esperanzadoras, tenemos que ver esto como un avance que podremos disfrutar a medio plazo y que todavía tiene que recorrer parte del camino hasta poder llegar a ser una realidad para todas las mujeres y esa minoría de hombres que sufren un cáncer de mama y que podrían dejar de preocuparse por las posibilidades de una metástasis.