Galicia es una de las comunidades con mayor superficie forestal. Sobre su patrimonio histórico-cultural se han escrito ríos de tinta, pero a menudo se olvida su oferta de parques naturales, archipiélagos, bosques, sierras y playas, que configuran un mosaico único de naturaleza. Los destinos insulares representan bien las posibilidades del ecoturismo gallego, con las excursiones en la Isla de Ons a la cabeza.
Ons y Onceta componen un archipiélago situado frente a la ría de Pontevedra, perteneciente al Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Sirve de escenario para actividades como el trekking, el buceo, la observación de aves y estrellas, etcétera. La simple contemplación del paisaje desde el mirador de Fedorentos y otros puntos elevados recompensa al viajero con una panorámica de excepción. Sin abandonar este parque natural, el visitante se deleita con actividades y deportes al aire libre en las cercanas islas Cíes, Arosa o Tambo.
Del litoral a la montaña, la Sierra de Os Ancares supone un cambio radical. Este espacio protegido, de más de cincuenta hectáreas, se ubica entre León y Lugo alberga una red de senderos casi interminables que discurren por el Burbia y otros valles y hasta elevaciones como Tres Bispos.
Otro paraíso para el senderista es el Parque Natural de las Fragas do Eume, con nueve mil hectáreas surcadas por rutas como la de dos Encomendeiros o el Camiño de Os Cerqueiros. En su entorno se alternan los valles, ríos y bosques atlánticos con monasterios de época medieval, como los de Monfero o San Xoán de Caaveiro.
Por su parte, Corrubedo, en la península de Barbanza, alberga una de las mayores dunas móviles de Europa. Este complejo dunar, del que forman parte las Lagunas de Carregal y Vixán, es una demostración de la naturaleza tan heterogénea que se da cita en Galicia, que no deslumbra solo por sus fragas y meigas.