La primera vez que oí hablar del cáncer fue con mi abuelo. Yo era un niño pero ya empezaba a entender algunas cosas. No lo veía mucho y no teníamos una relación muy estrecha, pero le tenía cariño. Un día nos quedamos solos en la casa del pueblo y recuerdo tener una conversación que se me quedó grabada. Sin decírmelo directamente me estaba contando que pronto dejaría de estar allí. A los cinco minutos me había olvidado de la conversación pero cuando meses más tarde me enteré de que había muerto, sus palabras volvieron a mi cabeza.
Años después quise saber qué era exactamente lo que le había pasado al abuelo, cuál había sido la enfermedad que se lo había llevado tan rápido. Y entonces oí por primera vez hablar de cancer pancreas metastasis higado. Todo me sonó un poco raro, menos lo de cáncer que ya lo había escuchado. Y mientras mi familia hablaba del tema pude escuchar como alguien dijo que el abuelo se cuidaba mucho y que era muy injusto que aquella enfermedad le afectase a él y no a otros que se habían tratado tan mal.
Todo aquello lo entendí cuando me hice adulto. Se referían a que mi abuelo no fumaba ni bebía y se cuidaba mucho. ¿Por qué algunos de sus amigos, bebedores y fumadores empedernidos duraron hasta los 90 años? La cuestión es que con el cáncer no hay una regla fija. Que el tabaco es un factor de riesgo es evidente a estas alturas, pero eso no quiere decir que un fumador vaya a tener cáncer de pulmón sí o sí.
Mi familia hablaba desde el dolor: obviamente no le estaban deseando mal a nadie, pero en el fondo lo que lamentaban es que el cáncer parezca a veces una lotería: nunca se sabe a quién le puede tocar y en qué circunstancias. El cancer pancreas metastasis hígado que tuvo mi abuelo le puede pasar a cualquier persona, pero también es cierto que existen factores de riesgo que todos conocemos. Al final, lo único que podemos hacer es cuidarnos bien y acudir al médico si tenemos dudas.