Si me preguntas cuál es el espacio de la casa que más utilizamos y, a la vez, el que más rápido queda obsoleto, no tengo ninguna duda: el cuarto de aseo. Esa vieja bañera, los azulejos desgastados que parecían modernos en los noventa y el mueble con patas endebles ya no cumplen su función. Convertir tu cuarto de aseo en un spa personal no es solo una cuestión de capricho, sino una inversión activa en el bienestar diario y en la revalorización de tu vivienda. Al planificar una reforma de baño en Pontevedra, la clave está en fusionar la estética del diseño moderno con la funcionalidad y la eficiencia de los materiales actuales.

El primer paso hacia esta metamorfosis es despedirse de la vieja bañera y dar la bienvenida a las duchas a ras de suelo, que son, sin duda, la tendencia clave en funcionalidad y seguridad. Eliminar el escalón no solo facilita el acceso a personas de todas las edades, sino que crea una sensación de amplitud y continuidad visual que es fundamental en espacios pequeños. Una mampara de cristal fija, de diseño minimalista, refuerza esa sensación de apertura. En este punto, recomiendo invertir en un buen plato de ducha de resina, antideslizante y con texturas que imitan la piedra, lo que le da un toque premium y garantiza la durabilidad frente al uso diario y la humedad constante del clima gallego.

En cuanto al diseño, otra tendencia esencial son los inodoros suspendidos. Esta elección estética y funcional es un cambio de juego. Al estar anclados a la pared y ocultar la cisterna, ofrecen una línea visual limpia y minimalista, liberando el suelo y facilitando enormemente la limpieza del espacio. Este tipo de sanitarios, combinados con una grifería empotrada en la pared, minimizan los elementos visuales y aportan esa sensación de orden y calma que asociamos a los spas de lujo. Si buscas ese aire de sofisticación, la sencillez y la ausencia de elementos superfluos son tus mejores aliados.

La elección de revestimientos resistentes es crucial para garantizar un resultado que combine estética y durabilidad. Atrás quedaron los azulejos de pequeño formato y colores chillones. La tendencia actual se centra en grandes piezas de porcelánico que imitan materiales naturales como el mármol o el cemento pulido. Este formato de gran tamaño reduce el número de juntas, minimizando la acumulación de moho y haciendo el mantenimiento mucho más sencillo. Además, el porcelánico de calidad es altamente resistente a la humedad y a los cambios de temperatura, lo que lo hace perfecto para un ambiente tan exigente como el baño. La clave aquí es la coherencia: utilizar el mismo revestimiento en el suelo y en las paredes principales para potenciar la continuidad espacial.

Para guiar al lector en la planificación del presupuesto, es importante ser realista: la reforma del cuarto de aseo es una obra integral que requiere profesionales de varias disciplinas (fontaneros, electricistas, alicatadores). El grueso del presupuesto se irá en la sustitución de la fontanería y la electricidad (algo crucial para la seguridad y la eficiencia) y en los materiales nobles. Sugiero destinar aproximadamente un 40% del presupuesto a materiales de revestimiento y sanitarios de calidad (donde la durabilidad es clave) y el 60% restante a la mano de obra especializada y a las instalaciones internas, sin escatimar en las bases ocultas.

Gestionar la obra de manera eficiente es posible si se establece un cronograma claro con la empresa de reforma. Hay que ser flexible, ya que siempre puede surgir algún imprevisto con las tuberías antiguas, pero una buena planificación garantiza que el proceso sea lo más rápido y fluido posible. Al transformar tu viejo espacio en un refugio moderno y funcional, estás invirtiendo en tu descanso y en el valor intrínseco de tu vivienda.