Mimar la casa en la que vives es como mimarte a ti misma: al fin y al cabo, la casa es el lugar en el que más tiempo pasamos. Si además tienes la suerte de poder teletrabajar, aunque sea esporádicamente, la casa se convierte también en oficina. Por todo ello es porque nos gusta tanto estar pendiente de la decoración del hogar. Aunque tampoco me gustan esas casas en las que hay de todo por todas partes, tampoco hay que caer en el extremo de vivir en una casa ‘vacía’ sin personalidad.
Cualquier detalle puede cambiar el aspecto de una habitación, como yo he hecho con la zona que ahora se ha convertido en mi despacho. Se trataba de una sala que había cumplido diferentes funciones y que últimamente estaba un poco abandonada. Cuando empecé a teletrabajar varios días a la semana, este lugar se postuló como el ideal para establecer el despacho, pero había que hacer cambios.
Y una de las primeras cosas en las que pensé fue en las ventanas. No tenía cortina ni estor, pero si pasaba mucho tiempo en ese lugar trabajando con el ordenador iba a necesitar algo. Así que estuve echando un ojo en internet y descubrí estores noche y dia, una opción interesante porque podía cumplir esa doble función. Esta clase de estores tienen bandas que puedes mover dependiendo de la luz que entre en la estancia, de ahí su denominación.
Al tratarse de una habitación en la que da el sol en la mañana, podía usar este tipo de estor para trabajar sin ‘deslumbrarme’. Además, estuve variando la posición de la mesa donde iba a colocar el ordenador hasta encontrar el punto perfecto. Porque sé por experiencia propia que un lugar en el que no te sientes cómoda no sirve para trabajar adecuadamente.
Los estores noche y día serían el complemento perfecto para este lugar. Y así fue como una habitación que se había convertido en una suerte de lúgubre trastero casi siempre con la persiana bajada se ha transformado en un buen despacho para trabajar.