Las carpetas archivadoras con anillas son uno de los grandes aliados dentro del material de oficina. Además de clasificar documentos y folios, estos accesorios aumentan la accesibilidad de los mismos, elevando también su protección frente a salpicaduras y garantizando un orden necesario en entornos de trabajo.

 

Las carpetas archivadoras pueden clasificarse en función del material, el tipo de anillas o las dimensiones. En primer lugar, los archivadores se desarrollan en un material rígido y resistente, procurando que su lomo y cubiertas no se deformen con el uso y el paso del tiempo.

 

Los archivadores de cartón plastificado son los más comunes en el sector de las papelerías. Se caracterizan por su dureza y asequibilidad, estando disponibles en una variada gama de grosores, anillados y diseños. Por su parte, los archivadores forrados en PVC reúnen cualidades que serían impensables en los de cartón plastificado, forrado o encolado, a saber: la flexibilidad, lo que facilita su manipulación; la durabilidad, ya que el plástico sufre una menor degradación que los productos hechos en celulosa; la resistencia, pues son impermeables y no sufren ante la exposición a los rayos solares, y la mayor capacidad, que permite conservar un mayor número de folios y documentos.

 

En cuanto a los archivadores de cartón entrecolado, estos se elaboran con celulosa proveniente de material reciclado, dotada de unos niveles adecuados de dureza, rigidez y resistencia. Por su parte, los archivadores de cartón forrado poseen cualidades similares y están disponibles en un amplio abanico de diseños y colores.

 

El tipo de anillas empleadas también permite clasificar las carpetas archivadoras. Las hay redondas, rectangulares, mixtas o de 2, 3 ó 4 anillas de tamaño variable, cada una de ellas adaptada para mejorar la calidad y prestaciones del archivador. En todos los casos, la función de las anillas es mantener los folios y documentos unidos al lomo del archivador.