Para muchos, dejar de conducir es una decisión difícil. Generalmente se toma tras la insistencia una y otra vez por parte de los familiares para que se venda el coche o se le pase a algún hijo o nieto.
Uno de los motivos por lo que es tan difícil tomar esta decisión es porque suele ir asociada a la edad o a alguna enfermedad degenerativa y aceptar que ya no se puede conducir viene a ser algo así como aceptar que se es viejo o que la enfermedad avanza. Y en ninguno de los casos hay una marcha atrás.
Aunque hay casos de personas jóvenes y sanas a las que se les pide con insistencia que dejen de conducir debido a su poca pericia al volante, son los menos y por lo general esto sucede al llegar a un momento de la vida en el que la vista, el oído y los reflejos dejan de ser lo que eran.
Hay que evitar plantear las cosas a la persona afectada de manera poco delicada. Para nosotros es evidente que no puede conducir, pero hay que evitar decírselo como si fuera un ataque o humillándolo.
Lo mejor en estos casos es razonar con la persona de manera cariñosa, que no sienta que se le está tratando como un trasto inútil o, algo que sucede en muchos casos, que no crea que el motivo de querer que deje de conducir sea quedarse con su coche.
Incluso si el vehículo que tienen es un Renault barato que no tiene un precio alto y que fácilmente se podría comprar en cualquier tienda de segunda mano por muy poco dinero, para él seguramente tenga un gran valor y por eso puede acabar sospechando de segundas intenciones.
En algunos casos es buena idea que alguien cercano, como un hijo, vaya a hablar con el médico de familia para que este convenza a la persona de que se haga un examen completo e imparcial que determine si debe o no de continuar conduciendo. En este caso, ambas partes deben de comprometerse a aceptar el dictamen.
Por desgracia, los psicotécnicos que se realizan para la obtención del carnet o para su renovación no suelen ser muy fiables. Las clínicas no son demasiado exigentes y realizan controles muy laxos por lo que incluso personas con graves problemas de salud consiguen renovar sus licencias sin demasiados problemas.