Más del 45% de los españoles elige la cremación frente a la sepultura, según datos de la asociación Panasef, que revelan además una tendencia al alza desde 2015. Esta preferencia por la incineración es más común en áreas urbanas que en rurales, lo que explica por qué existe una demanda más intensa de servicios de Crematorio en Zamora capital que en sus alrededores.
Son muchas las razones que avalan la idoneidad de incinerar los restos de seres queridos. Esta opción proporciona una mayor flexibilidad para dar el último adiós a los difuntos en fechas y horarios más oportunos, algo necesario para aquellos familiares que se desplazan desde otra provincia o comunidad autónoma. Asimismo, disfrutarán de un mayor abanico de posibilidades respecto al lugar donde depositar las cenizas del ser querido, pudiendo enviarlas a un mausoleo, esparcirlas en entornos con valor simbólico o conservarlas en la vivienda de sus descendientes.
Además de la comodidad, los servicios de cremación son más económicos que los vinculados a la sepultura, en especial cuando los familiares se decantan por la incineración directa o sencilla. En caso de desear rendir un homenaje más tradicional al finado, el cliente podrá solicitar servicios funerarios y conmemorativos, asumiendo un encarecimiento en el precio de la cremación. De igual forma, el coste de la urna funeraria varía drásticamente en función de su modelo y material (cerámica, mármol, fibra de vidrio, biodegradable, etcétera).
Por otra parte, una parte de las personas que optan por la incineración justifican su decisión en el compromiso social y ambiental. Perciben la inhumación tradicional como un acto de contaminación innecesario, debido a la presencia de sustancias químicas en el ataúd, los derivados del petróleo existentes en mortajas e incluso los radioisótopos que el fallecido puede transferir al manto de tierra. De este modo, la cremación sería una opción más responsable desde un punto de vista ecológico.