Si quieres hacer un arroz con leche asturiano auténtico seguro que al buscar en Internet encuentras recetas muy diferentes. Y es que, como sucede con la mayoría de los platos típicos, hay diferentes maneras de realizarlos según la zona, el pueblo e incluso la familia. Pero si hay algo en los que están de acuerdo en todas las recetas de postres asturianos es que el factor clave para que salgan deliciosos es que la leche sea procedente de vacas que han pastado en Asturias. Y es que sus pastos verdes todo el año le confieren a la leche un sabor muy especial que se refleja en todo lo que se cocina con ella.

Un arroz con leche elaborado con leche de Asturias tiene un sabor muy especial y único ya sea siguiendo las recetas que aconsejan hacerlo muy cremoso y con un toque de naranja, ya sea inclinándose por aquellas que prefieren que el arroz sepa a anís y que sea un poco más líquido. Entre medias, todas las opciones son válidas si se utilizan las materias primas de la mejor calidad, porque el sabor resultante va a ser siempre delicioso.

En nuestro caso vamos a apostar por el arroz cremoso al que se le añade mantequilla, también procedente de leche asturiana, para darle ese toque tan especial que hace que el arroz con leche sea como una caricia al paladar: 350 gramos de arroz de grano redondo, medio kilo de azúcar, 75 gramos de mantequilla sin sal, dos litros de leche entera asturiana, la cáscara de un limón sin la parte blanca, un palito de canela, anís y una pizca de sal.

El arroz se debe dejar en agua fría para que pierda parte de su almidón. Mientras, la leche se calienta junto con el palo de canela y la cáscara del limón. Se deja un rato al fuego sin que hierva y se retira el limón y la canela cuando ya se ha infusionado bien en la leche. Algunas personas lo dejan durante todo el proceso, dependerá de si te gusta o no encontrar restos de limón y canela en el arroz y de cuánto te gusta que se impregne con estos sabores. A continuación se añade el arroz y el resto de ingredientes y se deja cocer durante hora y media o dos horas revolviéndolo cada poco tiempo para que no se pegue. Se deja reposar para que enfríe y estará listo para saborear.