Categoría: Teleasistencia para mayores

¿Cómo actúa mi reloj de emergencias si me caigo? 

Es un miedo frecuente de las personas que viven solas y tienen una edad avanzada el qué podría suceder en caso de que se cayeran: ¿escucharía algún vecino sus voces? ¿Y si no pueden gritar pidiendo ayuda? ¿Cuánto tardarían en encontrarles? Por eso, muchos deciden contar con un reloj que avisa al 112 para estar un poco más tranquilos. Pero, ¿te gustaría saber la forma en la que tu reloj de teleasistencia actúa en el momento en el que se produce una caída? Te lo vamos a contar paso a paso para que tengas toda la tranquilidad del mundo al respecto.

En el momento en el que te caes, se produce un movimiento brusco, una sacudida que hace que se active la alarma de tu teléfono. Por decirlo de una manera que sea fácil de entender, esta alarma suena en una central y una persona, al momento, va a llamarte para ver qué es lo que sucede: si se trata de una caída real o ha sido una falsa alarma o un simple traspiés sin importancia. Esta persona te va a llamar a través del propio reloj, por lo que no tienes que tener tu teléfono a mano. En el caso de que puedas responder, te preguntará cómo estás y si necesitas ayuda. Tendrá contigo una conversación a fin de saber qué es lo que ha sucedido y, en el caso de que puedas precisar de asistencia, de qué tipo. 

Si no respondes, automáticamente se avisa al 112 dándole tu posición exacta, ya que el reloj tiene un GPS que permite saber tu situación exacta en cualquier momento. Así, la policía y la ambulancia podrán ir a tu domicilio, si fuera el caso, y entrar para atenderte. A la vez, se llamará también a tus familiares de referencia para que acudan en caso de estar cerca y poder para abrir la puerta. Además, así estarán informados de lo que está sucediendo al momento.

De esta manera, al contar con tu reloj será prácticamente como si alguien estuviera contigo, a tu lado, las veinticuatro horas. Siempre vas a poder recibir ayuda y tu familia sabrá al momento lo que sucede. Se acabaron las preocupaciones de qué sucedería en caso de tener un accidente en casa, pero no solo si te caes, también si te encuentras mal o te pasa cualquier otra cosa. Solo tienes que tocar el botón de emergencia del reloj y comunicarte para pedir ayuda.

Adiós al tic-tac enmudecido: Reemplazando el viejo reloj de pared

Hay objetos en una casa que, más allá de su función práctica, se convierten en parte de la familia. El viejo reloj de pared de mi salón era uno de ellos. Un reloj de péndulo, con su caja de madera oscura y sus números romanos, que había heredado de mis abuelos. Durante años, su tic-tac había acompañado nuestras comidas, nuestras conversaciones, nuestros momentos de alegría y de tristeza.

Pero el tiempo, irónicamente, no pasa en balde para nadie, ni siquiera para los relojes. Hace unas semanas, el viejo reloj dejó de funcionar. Su tic-tac enmudeció, sus manecillas se detuvieron y el péndulo dejó de oscilar. Intenté arreglarlo, pero mis conocimientos de relojería son más bien limitados.

Al principio, pensé en llevarlo a un relojero, pero luego me di cuenta de que quizás era el momento de renovar el viejo reloj. No se trataba de sustituirlo, sino de darle un nuevo aire al salón, de incorporar un elemento que combinara con la decoración actual.

Así que me puse a buscar un nuevo reloj de pared y compro reloj para cambiar el reloj viejo. Visité tiendas de decoración, navegué por internet, comparé modelos, estilos y precios… ¡Hay tanta variedad! Desde relojes minimalistas y modernos hasta relojes clásicos y vintage.

Al final, me decidí por un reloj de pared con un diseño sencillo y elegante, con una esfera grande y fácil de leer y unos números modernos. Es un reloj que combina con el estilo de mi salón y que, a la vez, tiene un toque de personalidad.

Cuando lo colgué en la pared, sentí una mezcla de nostalgia y emoción. El viejo reloj de mis abuelos seguirá teniendo un lugar especial en mi corazón, pero este nuevo reloj marca el comienzo de una nueva etapa. Su tic-tac me acompaña ahora en mis días, recordándome que el tiempo sigue su curso y que hay que disfrutar de cada momento.