Si me dicen hace un par de años que nuestra empresa todavía estaría en funcionamiento, lo hubiese dudado y mucho. Tener una agencia de viajes personalizados con todo lo que hemos vivido en los últimos años no es justamente el sueño de cualquier empresario, pero siempre ha sido el sector en el que he trabajado. Cuando hace cinco años me establecí por mi cuenta con un par de socios, todo era viento en popa y a toda vela.

Y luego pasó lo que pasó, que no vamos a recordar. Pero gracias a nuestra cintura para flexibilizar el negocio y al hecho de que estábamos muy saneados cuando llegó la crisis, hemos podido resistir y lo vamos a celebrar con varias sorpresas para los clientes. Hemos encargado unos estuches de cartón con trenzado de cintas en el que aparece nuestro logo: este estuche incluirá el dossier de nuestros viajes personalizados, pero luego puede ser reutilizado para guardar documentos u otros enseres. 

Se trata de un diseño muy cuidado que está a tono con lo que siempre ha tratado de representar nuestra empresa: una nueva forma de viajar más lenta, sostenible y respetuosa tanto con el medio ambiente como con las comunidades locales a las que acuden nuestros clientes. De hecho, hemos abierto camino en muchos países fuera de los circuitos turísticos tradicionales en los que ofrecemos experiencias alejadas del turismo tradicional. 

Nuestros clientes no solo van a “ver” cosas, sino que van a conocer realidades sociales y culturales, proponiendo experiencias de contacto directo con locales que viven y trabajan en cada destino. Cuando empezamos a apostar por esta clase de viajes, todo sonó demasiado revolucionario y, sobre todo, poco rentable, pero el tiempo, al menos de momento, nos ha dado la razón. Son muchos los viajeros que quieren viajar de otra manera, con planes organizados, pero sin prisa, sin una lista interminable de monumentos y visitas.

Y para ellos son nuestros estuches de cartón con trenzado de cintas que hemos diseñado con mimo junto a uno de nuestros socios habituales. Un pequeño regalo para celebrar que no solo seguimos ‘vivos’, sino más motivados que nunca.