Una de las etapas más complicadas para muchos niños es cuando comienzan a comer alimentos sólidos. Los padres comienzan a introducir poco a poco nuevos sabores y no siempre son bien recibidos por los más pequeños. Normalmente, estos reaccionan con curiosidad, pero también con cierto recelo. Los que se inclinan más por la curiosidad acaban siendo muy buenos comedores, mientras que los recelosos suelen tener problemas para comer de todo.
Muchas personas, al llegar a la mediana edad, comienzan a experimentar de nuevo esa etapa y se vuelven recelosos ante la idea de probar cosas nuevas. Mientras que alguien joven se abre fácilmente a probar comida japonesa, a disfrutar de sabores tropicales o a probar un nuevo producto del supermercado, sus padres se vuelven personas de costumbres y, siempre hablando en líneas generales, se hacen reacios a las novedades.
Pero abrir la mente hará que se descubran cosas tan maravillosas como las huevas de erizo en conserva, un producto que, curiosamente, tenemos en abundancia en muchas de nuestras costas pero que no hemos comenzado a apreciar hasta hace relativamente poco. La carne del erizo de mar es muy codiciada y ya son muchos los que lo saben y la disfrutan, pero ahora pueden hacer lo mismo con sus huevas, en una presentación que hará las delicias de los intrépidos paladares que no se corten a la hora de saborear algo nuevo.
La llegada de personas procedentes de otros países, como los de América del Sur o de países africanos, hace que cada vez se abran más tiendas dedicadas a los alimentos típicos de estos lugares y que no se encuentran fácilmente en los supermercados de barrio. Esto hace que se abran muchas posibilidades nuevas para nuestras mesas y conocerlas y aprovecharlas enriquecerá nuestras despensas.
Muchas personas se han atrevido ya a experimentar comprando productos como el tamarindo, delicioso para tomar su pulpa con agua para combatir el calor y también para darle un toque especial a muchos platos de comida asiática.
Incluso se han comenzado a popularizar especias como el cardamomo o la paprika, que eran muy poco utilizadas en España, pero ampliamente utilizadas en las recetas de comida árabe. Su sabor nos está conquistando poco a poco y hace posible variar cada día el tipo de comida sin demasiado esfuerzo.
Atreverse a probar, a experimentar y a realizar adaptaciones de platos sudamericanos, africanos o asiáticos es una divertida y sabrosa aventura culinaria a la que todos podemos acceder.