Muchas veces nos preocupamos mucho de que la puerta que tenemos en casa sea segura, maciza y tenga los marcos firmes. Pero no pensamos demasiado en la cerradura. O, directamente, no pensamos ni en una cosa ni en la otra hasta que no ocurre algo y entonces es demasiado tarde.

Las cerraduras que traen de serie muchas puertas no son todo lo seguras que deberían. En los últimos tiempos hemos visto como las bandas organizadas, especialmente las procedentes de Europa del Este, se dedicaban a entrar en multitud de viviendas de una manera tan discreta que ningún vecino se daba cuenta.

Incluso en ocasiones abren la puerta sin forzarla ni hacer ruido y la cierran al acabar, con lo que nadie se da cuenta de que ha pasado nada hasta que entran y ven que sus casas está revuelta. En algunos casos ni siquiera se han dado cuenta hasta que han necesitado algo o han querido ponerse una joya y han visto que no está.

Para evitar que te puedan suceder estas cosas puedes contactar con Cerrajeros en Bilbao baratos para que te indiquen qué cerraduras son las más seguras. Actualmente, existen en el mercado las llamadas cerraduras anti bumping. El bumping es precisamente la técnica de la que hemos hablado, que permite abrir las puertas sin forzarlas.

Estas cerraduras son mucho más seguras y son fáciles de instalar. Por eso, suelen ser las más recomendadas cuando no hay una puerta blindada con cerraduras de seguridad. Ponerlas a tiempo puede evitar un problema, ya que siempre es más fácil que, finalmente, los ladrones opten por entrar en casas menos protegidas.

No esperes a que estas bandas comiencen a actuar por tu barrio. Tu casa podría ser la primera y no darte tiempo a cambiar la cerradura una vez que se produzcan los robos. Más vale prevenir que lamentar. Cuando se produce un robo en el hogar, a menudo lo peor no es lo que roban, sino el perder la sensación de seguridad que debe de inspirar una casa.

Muchas de las personas que se encuentran con que su vivienda ha sido desvalijada afirman que les ha quedado cierto trauma y que han tardado mucho en volver a sentirse cómodos en su vivienda. En los casos más graves, incluso han tenido que venderla porque ya no se sentían a gusto viviendo allí.