Categoría: Estores y cortinas

Un despacho elegante

Llevo ya quince años trabajando y mis espacios de laboreo, como yo digo a veces, han cambiado mucho. El grueso de mi trabajo ha sido y es de tipo oficina, así que ya tengo un poco de experiencia a la hora de buscar un espacio agradable para pasar largas horas y horas sentado. Pero no siempre ha sido sencillo.

Como fan acérrimo de la luz natural, he tenido que lidiar con todo tipo de inhóspitos lugares. Durante un año trabajé en una oficina que estaba en el subsuelo con unas ventanas un poco ridículas desde las que, con suerte, podías ver la suela de los zapatos de los viandantes. Lo curioso es que aquellas ventanas tenían estores de madera cuyo sentido, a día de hoy, sigue siendo un misterio para mí, ya que no protegían de la luz ni daban intimidad… nadie se tiraba al suelo para mirar como trabajábamos.

A pesar de todo, le tengo cariño a aquella oficina del subsuelo porque todavía trabajé en sitios peores. Durante una época en la que laboré en casa me vi arrinconado a la cocina. La casa en sí ya era un despropósito y además tuve que montar mi ‘oficina’ en una mini mesa que había en lo que llamábamos cocina, aunque más bien eran salón-cocina. Y allí estuve una buena temporada.

Con todo, en esta última época he decidido montarme una oficina un poco más elegante aunque con algunos homenajes a mi pasado. De la oficina infernal he tomado los estores de madera. Siempre me gustaron por su calidez y ahora sí que hacen un verdadero servicio graduando la entrada de luz y dándome algo de intimidad. Y de la ‘ofi-cocina’ me he quedado con la mesa, que ahora uso de mesa auxiliar para apoyar libros y documentos.

No es que mi despacho actual sea la gloria, pero al menos veo la luz del sol y no tengo que dejar de trabajar si alguien quiere cocinar algo o preparase el café. Eso sí, para el futuro, cuando sea millonario, quiero un sofá de piel para echar cabezadas de vez en cuando…

Estores para decorar tu cocina

Ciertamente, es molesto (¡muy molesto!) estar cocinando, levantar la mirada y toparte con los indiscretos ojos del vecino cotilleando qué marca de arroz usas. Algunas veces, te entran ganas de abrir la ventana, abanicar el vapor de la olla y decirle “¿A que también huele estupendamente? Si quieres te doy la receta… Por si no lo has visto todo bien”.

De acuerdo, me ha salido la vena borde, pero es que ese tipo cotilla me sacaba de quicio. Y hablo en pretérito imperfecto (pasado, si eres víctima del sistema educativo español) porque se trata de una molestia resuelta, gracias a la venta de estores para cocina.

Para empezar, y para los hijos de la LOGSE (da miedo pensar que puedan venir métodos educativos aún peores… y vamos camino de ello), diremos que un estor (estor, si hemos de prestar atención a lo que nos dice la Real Academia de la Lengua Española) es, según esta misma institución, una “Cortina de una sola pieza, que se recoge verticalmente”. Pero, para lo que aquí se quiere decir, la definición académica se queda muy corta.

Y es que gracias a esta venta de estores para cocina, y créeme que no exagero, mi vida ha cambiado de forma radical: ya no me compro la comida pensando en que el vecino se va a reír de mí si no cocino con pastas “Pavo”, me hago el bocata de espetec “Caza Para Ellas” o me unto quesitos de “La Vaca que Se Parte de Risa”. Ahora tengo intimidad en mi cocina.

Claro que podría haber obtenido esa misma privacidad con una persiana o un visillo de los de toda la vida… Ocurre que la cortina tradicional es bastante más incómoda de usar, por no hablar de que el viento la levanta o de que hay que descolgarla cada vez que queramos limpiarla. En cuanto a la persiana, se trata de un elemento que nos obliga a elegir entre luz o privacidad.

Y una última ventaja de esta venta de estores para cocina es que, además de circular el aire o la luz… me permite ver qué y cómo cocina mi vecino…

Estores combinados con visillos

Una de las modas más actuales consiste en combinar estores con cortinas o con visillos. Se hace del siguiente modo. En primer lugar se colocan estores opacos pegados a la ventana. Dado que se va a colocar una barra de cortina el estor debe de ser de paquetto o doblarse al estilo veneciano.

Sobre el estor irá la barra de la cortina que cubrirá totalmente la ventana. Cuando se quiera tener luz, se deja el visillo y se puede disfrutar de la claridad del sol durante todo el día. El visillo proporciona cierta intimidad, es bonito, pero no impide el paso de los rayos del sol.

Al llegar la noche, se baja el estor opaco y ya no hay luz en el dormitorio. El estor opaco estaría pues sustituyendo a la persiana, aunque puede convivir con la misma cuando se quiere la máxima oscuridad en la habitación durante la noche, o cuando se hace necesario dormir durante el día.

La combinación de estores y visillos permite tener lo mejor de ambos sistemas y además consigue un estupendo efecto visual. Los visillos ya no están tan de moda como hace años, pero continúan siendo una buena solución cuando se quiere tener luz en la habitación pero no se desea que se pueda ver lo que ocurre en casa desde el exterior.

El estor es también perfecto para bajarlo al caer la noche, cuando se enciende la luz artificial en el interior de la casa. Cuando hay edificios enfrente es fácil ver todo lo que ocurre dentro de las habitaciones cuando se enciende luz en su interior, pero con los estores opacos esto no ocurre.

Muchas personas se preocupan bastante por su intimidad en las ciudades, donde los edificios están tan cerca unos de los otros que a veces se produce la sensación de estar viviendo con los vecinos ya que los escuchamos perfectamente e incluso podemos verlos con facilidad.

Los estores opacos son una buena solución para no tener que cerrar la persiana pero al tiempo impedir que se vea el hogar. Además, sus diseños pueden estar realizados a juego con las cortinas creando una combinación muy atractiva que queda bien en dormitorios y en salas de estar.

Pueden encajar en cualquier tipo de decoración, tanto las más juveniles como las clásicas, y son el perfecto sustituto de los cortinones y cortinas que se colocaban en otros tiempos.